Taxis vs Uber. El fin a este conflicto.


 Taxis vs Uber. El fin a este conflicto.

La exclusión de los Uber del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), ha generado una enorme molestia por parte de los usuarios del aeropuerto, pues se ven obligados a pagar unas tarifas de transporte excesivas, llegando a cobrar hasta mil pesos por un viaje de 20 minutos, cuando en un Uber el precio por un viaje de las mismas características ronda en el precio de los $130 pesos.

¿Cuál es el origen de esta situación que priva de su libertad de elección de las personas? 

Los taxis concesionados reclaman que es una competencia desleal el que los Uber puedan circular en zonas de alta afluencia debido a las tantas regulaciones que los taxistas de concesión tiene que pagar para poder ofrecer los servicios de transporte ejecutivo, lo cuál es cierto, es una injusticia que unos tengan que pagar y otros no.

¿Entonces es correcto lo que se está haciendo? La respuesta es NO. No es correcto, debido a que al prohibir el Uber en el AICM no se está castigando a la competencia desleal sino al usuario que termina por ver pulverizado su poder adquisitivo al tener que asumir altos costos, lo que se traduce como una cadena de vulneración de derechos.

¿Qué sería lo correcto? Hay dos alternativas para contrarrestar los abusos, proteger al consumidor y generar un ecosistema de competencia económica más saludable. La primera es hacer una regulación fiscal que permita el ofrecer incentivos fiscales por usar los servicios de taxi concesionados, como la totalidad de deducción fiscal de un viaje concesionado y subsidios al IEPS entre otros. La segunda es la desregulación de los taxis concesionados, es decir así como los Uber, que el tramite no vaya más allá de estar registrado correctamente en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) y ya, tal cuál funciona el sistema Uber, solo que el registro de usuario de taxi se hace en las oficinas del Estado.

Está situación del AICM solo nos demuestra como una economía controlada o planificada siempre perjudica al consumidor y al trabajador pues además de pulverizar el poder adquisitivo de los salarios, crea una cadena de injusticias que distorsionan para mal el mercado.

Referencias.

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